Crea Biden equipo para reunificar a familias migrantes que separó Trump

El presidente Joe Biden emitió ayer otra serie de órdenes ejecutivas para continuar revirtiendo la agenda antimigrante de su antecesor, que incluye la conformación de una fuerza de trabajo dedicada a reunir con sus familias a los niños migrantes secuestrados por el gobierno de Donald Trump.

Buena parte de la nueva política migratoria será coordinada por el primer migrante y latino en asumir el puesto de secretario de Seguridad Interna, Alejandro Mayorkas, quien ayer fue ratificado por el Senado.

Aunque Biden y su vicepresidenta Kamala Harris (hija de inmigrantes) prometieron frenar las peores políticas antimigrantes implementadas por Trump desde su primer día, están procediendo de una manera más cautelosa de lo anunciado primero, con muchas de las primeras órdenes ejecutivas limitadas por ahora a “evaluar”, y no anular por completo, varias de las medidas del gobierno anterior.

Según informó el gobierno de Biden, las órdenes firmadas ayer son parte del esfuerzo para fomentar “un sistema migratorio justo, seguro y ordenado que acoge favorablemente a los migrantes, mantiene unidas a las familias y permite a las personas contribuir de manera más plena a nuestro país”.

Las órdenes ejecutivas incluyen la creación de un equipo intragubernamental dedicado a la reunificación familiar, como parte del esfuerzo para revertir la política que Trump empleó para separar a niños de sus padres inmigrantes y reunificar a menores de edad que aún están separados de sus familias, cifra que se calcula entre 500 y 600. También anula la orden ejecutiva de Trump que se empleó para separar a un aproximado de 5 mil 500 niños de sus familias (se desconoce el número preciso).

“Vamos a deshacer la vergüenza moral y nacional del gobierno previo que literalmente… arrancó a niños de los brazos de sus familias… sin ningún plan, ninguno, para reunificar a los niños aun bajo custodia con sus padres”, declaró Biden en la Casa Blancas al firmar la orden.

Una segunda orden inicia un proceso de evaluación para desactivar las políticas de Trump en la frontera que “han causado caos, crueldad y confusión”, según la Casa Blanca, y rescatar el proceso de asilo. La orden gira instrucciones para analizar las causas de migración, incluyendo “inestabilidad, violencia e inseguridad económica”, con un enfoque en particular en Centroamérica, trabajar de manera cooperativa con gobiernos y ONG para abordar algunas de estas causas subyacentes y reabrir las vías legales al proceso de asilo en Estados Unidos.

Esto también incluye “revisar” –pero aún no cancelar– el programa conocido como Protocolos de Protección de Migración, o Permanece en México, el cual trasladó a decenas de miles de solicitantes de asilo al lado mexicano de la frontera mientras se procesaban sus casos bajo un acuerdo bilateral implícito.

Por último, Biden firmó una orden ejecutiva que establece un proceso de evaluación para identificar los cientos de cambios promovidos por el gobierno anterior para obstaculizar los procesos de asilo, refugio e integración de inmigrantes y anula algunas de estas medidas, como la llamada “carga pública” diseñada para frenar la migración de pobres.

Estas órdenes se suman a otras iniciativas sobre el tema emitidas durante las primeras dos semanas del gobierno de Biden, que incluyen la presentación en su primer día de su proyecto de ley para una reforma integral del sistema migratorio que ofrece, entre otras cosas, una vía para la legalización de gran parte de 11 millones de indocumentados.

Ademas, ordenó preservar la protección contra la deportación de los llamados dreamers, anular la prohibición de viajes a musulmanes y frenar la construcción del muro fronterizo.

Funcionarios del gobierno de Biden insisten en que revocar la agenda antimigrante de los últimos cuatro años –según un cálculo hay mas de mil medidas, reglamentos y órdenes impulsados por Trump sobre el tema– tomará tiempo y piden “paciencia”, al asegurar que “hay esperanza y ayuda en camino”.

Por lo tanto, aún no se han anulado medidas de Trump que permiten la deportación rápida de indocumentados con la justificación de un control por la pandemia, ni se está permitiendo el reingreso a Estados Unidos de quienes están bajo el programa Permanece en México, aunque ya no se agregarán más a esas filas.

Sin embargo, el primer paso de Biden no fue insignificante: el nombramiento de Mayorkas –quien nació en Cuba pero se crió en Los Ángeles– como el primer migrante y latino en encabezar el Departamento de Seguridad Interna y por lo tanto encargado de implementar gran parte de la política migratoria del nuevo gobierno.

Pero representantes de comunidades migrantes están dejando claro que los cambios simbólicos y el nuevo vocabulario oficial no son suficientes y advierten que serán los hechos los que comprobarán si Biden está cumpliendo con promover lo que algunos llaman la agenda proinmigrante más ambiciosa en décadas.

Fuente: La Jornada.

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