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Lunes 11 diciembre 2017
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En 3 meses de gobierno de Tello, 190 ejecuciones en Zacatecas

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 Alfredo Valadez Rodríguez Corresponsal Periódico La Jornada

La principal promesa de campaña que realizó el priísta Alejandro Tello Cisterna, de erradicar la violencia y la inseguridad en el estado, ha quedado sólo en eso: tres meses después de que asumió la gubernatura de Zacatecas suman 190 ejecuciones, sobre todo en las ciudades de Calera, Guadalupe, Fresnillo y la capital del estado.

Según fuentes policiacas los asesinatos son resultado de que a la pugna que sostienen integrantes del cártel del Golfo contra Los Zetas se han sumado dos organizaciones criminales más: el cártel Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa.

El anterior mandatario estatal, el también priísta Miguel Alonso Reyes, afirmó haber invertido 4 mil millones de pesos del erario para combatir a los grupos delictivos. Se construyeron dos nuevas bases militares en la entidad, en los municipios de Fresnillo y Jalpa, que se sumaron a las existentes de Guadalupe y Tlaltenango.

También se acondicionaron cinco puntos de revisión carretera denominados Unidad Regional de Seguridad (Unirse), con vigilancia de policías y elementos del Ejército Mexicano, sin embargo, la ola delincuencial no para.

El principal compromiso de Tello Cristerna fue abatir la violencia y la inseguridad. Si no, renuncio, expresó el entonces candidato, cuyo lema fue un gobierno diferente.

Al ganar la gubernatura nombró titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas (SSPZ) al general Froylán Carlos Cruz (implicado en el desalojo de Nochixtlán, Oaxaca, el 19 de junio anterior), y atribuyó públicamente esa designación al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos.

Las ejecuciones en territorio estatal no cesan. Pero no es todo: se han incrementado los asaltos a camiones de pasajeros, sobre todo en las carreteras Calera-Fresnillo, Fresnillo-Río Grande, Zacatecas-Saltillo y Zacatecas-San Luis Potosí.

Son frecuentes los casos de jóvenes levantados y desaparecidos, que son buscados por sus familias. Las fachadas de viviendas de algunos comandantes y jefes policiacos, también de ciudadanos, han sido baleadas por desconocidos.

Hay casos en los que las autoridades han detenido soldados y policías estatales que presuntamente colaboraban con una banda delincuencial.(La Jornada).

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