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Martes 12 diciembre 2017
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La mano invisible que controla a la UAN

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Cuando el ex gobernador Antonio Echevarría Domínguez dijo que “la universidad no tiene lucha, el escándalo estalló. La indignación al interior fue explosiva. Inclusive, en el exterior, la gente reaccionó electoralmente, votando en contra de los candidatos promovidos por el malhablado, tosco y campechano mandatario.
Hoy, visto como el Trump mestizo, todo indica que el Tigre Toño tenía razón. “La UAN es un barril sin fondo”, dijo ante unos temerosos campesinos de Los Fresnos que no tenían otra opción de preparar a sus hijos más que enviándolos a la universidad pública.
Con un déficit de al menos dos mil millones de pesos, la UAN es un costal que no tiene llenadera. Peor aún, cuando ahora la controla el Partido Revolucionario Internacional, o más exactamente, el primer priísta del estado, Roberto Sandoval. El mandatario es la mano invisible o, mejor dicho, la pata invisible en el cuello del actual Rector Ignacio Peña González, a quien no deja maniobrar, −ni siquiera voltear a ver otros colores que no sean del PRI, como ocurre con los viejos celosos e impotentes que impiden, a la dama, siquiera bizquear o ver de reojo.
Para los universitarios, no existe la menor duda de que el gobernador Roberto Sandoval participó en el desfalco del presupuesto universitario y del fondo de pensiones, aunque sólo lo refieren en el interior del campus; con miedo, para evitar represalias. “Es la mano que mece la cuna y opera a través de Ángel Aldrete, el presidente de la UAN”.
El ex rector Juan López, sin embargo, se quiso pasar de listo, al tramitar en secreto el préstamo de 500 millones de pesos sin notificarlo al gobernador, ni al Consejo General universitario, con la intención de manejarlo discrecionalmente. Como ya lo informó el actual rector, Nacho Peña, por ese crédito la universidad está pagando 11 millones de pesos mensuales en puros intereses.
Se cuenta que el gobernador se enojó por la largueza de Juan (porque no se “mochó” con parte del préstamo, presumiblemente) y amagó con imponer como su sucesor en la rectoría a Humberto Lomelí Payán, director de la escuela de Derecho y una voz crítica, muy temible para Juan López. Al final, Juanito fue doblegado y obligado a llegar a un arreglo, con tal de evitar tan duro castigo.
Fue así como, −en un cambio abrupto, pero controlado por el gobernador, a través del Presidente de la FEUAN−, se decidió imponer al Rector Nacho Peña en la rectoría, mucho más dócil y domesticado que el colega de Derecho. El problema es que Nacho Peña es una figura decorativa, pues se le impusieron varias condiciones. La primera, no hacer nada más que lo que indique Ángel Aldrete, quien es la encarnación sagrada del mandatario en el interior de la UAN. Como se darán cuenta, por ejemplo, en el caso de la Prepa de Tecuala, la orden es no remover a su director Agustín Gómez, a pesar de que trabajadores y docentes han aportado pruebas de sus corruptelas; lo mismo vale para la preparatoria de Santiago, donde la orden ha sido eliminar al Doctor Narváez.
La segunda condición consiste en que, para su labor de gestión a nivel federal, Nacho Peña deberá apoyarse exclusivamente en los diputados y senadores del PRI; y por último, acabar de destruir la reforma universitaria para establecer una estructura política controlable por la mafia feuanista.
La utilización de la UAN en el plan electorero del “invisible” Roberto Sandoval, es obvia: cualquier recurso o paliativo conseguido para “parchar” las finanzas de la universidad, principalmente en materia salarios, será festinado para hacer propaganda a favor del PRI, con tal de subir sus puntos en las encuestas.

Fuente DIARIO DEL PACIFICO.

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