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Martes 24 octubre 2017
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Donald Trump dividió… y venció

President-elect Donald Trump hugs his son Eric Trump after giving his acceptance speech during his election night rally, Wednesday, Nov. 9, 2016, in New York. (AP Photo/John Locher)

President-elect Donald Trump hugs his son Eric Trump after giving his acceptance speech during his election night rally, Wednesday, Nov. 9, 2016, in New York. (AP Photo/John Locher)

WASHINGTON (apro).– La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos para los próximos 4 años, confirmó la efectividad de la estrategia de campaña política y mediática del ahora primer mandatario electo: dividir a la sociedad estadunidense para triunfar.

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Atípica, sorpresiva e histórica, la victoria de Trump sobre la demócrata Hillary Rodham Clinton, muestra un cambio generacional en los Estados Unidos que tiende hacia el conservadurismo radical de la extrema derecha que permanecía dormido, que ya despertó y se presenta como amenaza.

Estados Unidos amanece con una nueva cara política y social que desconocía su propia sociedad y el mundo. El racismo, el proteccionismo, la misoginia, el egocentrismo y otros adjetivos que enarboló Trump en su campaña son ahora una amenaza latente para todos, porque pueden transformarse en acciones y leyes.

Hay varias lecturas a lo ocurrido este trágico 8 de noviembre. Una, que Trump sacó de sus casas a los estadunidenses que no votaban, motivados por sus promesas de deportar a los inmigrantes indocumentados, de renegociar acuerdos comerciales que les han robado empleos, de acabar con la fuerza militar al terrorismo internacional, de revocar políticas y decisiones ejecutivas como la de salud pública impuesta por el presidente Barack Obama.

Otro lectura es que los estadunidenses que no quieren a Trump, pero que con mayor fervor rechazan a Clinton, se quedaron en sus casas y no votaron, optando por el riesgo de lo que puede ocurrir en su país en los próximos cuatro años a mandar a la Casa Blanca a una mujer a quien ven con extrema desconfianza.
¿Dónde estuvieron este 8 de noviembre los votos de los millones de mujeres que no quieren a Trump, porque se enteraron que las considera como objeto sexual?

¿Qué ocurrió con el bloque del voto de origen latino y afroamericano que se esperaba fuera abultado en los comicios, tanto que se pensó que podría ser el factor que definiría el rostro político de Washington?

Trump da miedo. Sí, habló a los estadunidenses con un tono de reconciliación cuando anunció que Clinton le llamó por teléfono, para aceptar su derrota; pero no se puede confiar en él porque es impulsivo y narcisista.

El partido republicano, del que Trump no nació como político, ganó las elecciones legislativas y retuvo el control representativo en la Cámara de Senadores y en la de Representantes.

En los republicanos del Capitolio se fincan las esperanzas de que puedan contener los impulsos radicales de Trump. Que sean el contrapeso de la Casa Blanca para prevenir locuras, como la de utilizar al arsenal nuclear contra países enemigos con los que se pueden solucionar las diferencias por medio de la diplomacia.

El senador Mitch McConnel y el representante Paul Ryan, los líderes republicanos en el Capitolio, no pueden olvidarse de que dentro de dos años habrá nuevas elecciones legislativas y que estas serán el primer referéndum al gobierno de Trump.

El presidente electo que asumirá formalmente el poder el próximo 20 de enero, está comprometido con los millones de estadunidenses a quienes hizo creer que construiría un muro en la frontera con México y que obligaría a los mexicanos a pagar por la edificación de la muralla. Trump no puede traicionar a quienes les prometió tanto y lo llevaron a la Casa Blanca. Por eso da terror la presidencia que se viene. Una sociedad desconocida, enojada, polarizada y racista, como se desprende del análisis de lo ocurrido este martes 8 de noviembre, no perdonaría una traición del líder mediático que les promete más libertades para adquirir, portar y usar armas, o anular acuerdos de libre comercio y meter a la cárcel a Clinton, a quien hasta ayer después de que le llamo por teléfono para reconocerle la victoria le dejó de llamar corrupta y criminal.

Hay un ambiente de miedo en todo Estados Unidos, la reconciliación que promete Trump se ve imposible en el corto y mediano plazo por las demandas que le harán los estadunidenses que lo eligieron presidente. El riesgo de una crisis económica y una hecatombe en política exterior a nivel mundial pende de la esperanza de que Trump deje de ser el candidato incendiario cuando asuma la presidencia y se dé cuenta de una realidad política que desconoce y que por eso personajes como el presidente Barack Obama decían que estaba incapacitado para reemplazarlo.

Trump no sería el primer fascista en asumir el control de una potencia mundial, las sociedades del planeta han pagado con creces este tipo de errores y experimentos democráticos.

Las elecciones de Estados Unidos de este 8 de noviembre, son el inicio de una etapa de miedo e incertidumbre, que se palpa nada más el ver las reacciones de todo el planeta ante la noticia de que Trump es ya el próximo presidente de los Estados Unidos.

 

Fuente Proceso

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